2º disco de la joven artista paulistana (São Paulo, 1980) (hija de la productora Bia Aydar y del instrumentista cantante y compositor Mário Manga) de voz suave y canto intenso.
Después de un excelente disco de estreno ("Kavita 1" (2006)), este nuevo álbum, igualmente elaborado con mimo, es más arriesgado, más autoral (ella misma firma varios temas y en el resto ha seguido de cerca el proceso de creación, ya que la mayoría son obra de su pareja sentimental, el percusionista Duani, líder del grupo Forróçacana y productor del disco, o de su amigo el artista plástico Nuno Ramos), pero el samba continúa siendo el ritmo que se impone (bien con arreglos tradicionales o con toques vanguardistas) como vehículo de un mensaje existencialista nostálgico que tiene su origen ya sea en el clásico desengaño amoroso o bien en un moderno escepticismo o desesperanza respecto a la solución de los problemas que aquejan a la sociedad de hoy.